miércoles, 13 de marzo de 2013

FRANCISCO “Tú eres Pedro”


América dona un Papa al mundo
Queridos hermanos y hermanas:
Con inmensa alegría hemos recibido el día de hoy la noticia de la elección de Su Santidad Francisco I como nuevo Romano Pontífice. La Iglesia Universal, pero en particular la Iglesia que peregrina en América Latina, experimenta un inmenso gozo ya que el Espíritu Santo nos ha dado a través de los Cardenales electores un nuevo Papa, Obispo de Roma y sucesor de San Pedro. En esta hora solemne y bendita, elevemos unánimes nuestra oración para darle gracias al Señor Jesús, junto con la bienaventurada siempre Virgen María, Madre de Dios y con todos los Santos, por la elección del Papa Francisco I.
 El corazón rebosa de alegría. Roma tiene Obispo y la Iglesia nuevamente tiene un Papa que ha recibido del mismo Jesucristo el encargo de guiar a la Iglesia y confirmar la fe de sus hermanos (ver Jn 21, 15-17 y Lc 22, 31-32). Nunca olvidemos que “el Obispo de Roma es la cabeza de la fe y Pedro es el principio de unidad de la Iglesia”.
 ¡Qué júbilo y bendición! El nuevo Papa es latinoamericano, proveniente de la Argentina. Como él mismo lo mencionó en sus primeras palabras de saludo, “mis hermanos Cardenales han ido a escoger a un Obispo de Roma al fin del mundo”. Ello constituye toda una señal del Señor Jesús: que nuestro Continente Latinoamericano, llamado de la esperanza y destinado a ser el continente del amor, está maduro para infundir la savia de la fe en Cristo a todo el mundo de hoy.
 Sí, tengamos la certeza que con la elección de Francisco I,  Jesús nos envía por los caminos del mundo para proclamar su Evangelio a todos los pueblos de la tierra (ver Mt 28, 19). Por eso ante esta elección, se hace urgente y necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una “nueva evangelización” que nos conduzca a redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe.

¿Quién es el Papa?
Como sucesor de Pedro en el gobierno de la Iglesia, el Papa es el Vicario de Cristo y Cabeza visible de la Iglesia. Al mismo tiempo que es Obispo de Roma, es el Supremo Pastor y Doctor de la Iglesia, su máximo Jefe y guía, y tiene la misión de ser fundamento visible de la unidad de la Iglesia en la fe y la caridad.

“Tú eres Pedro”
«Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no la derrotarán» (Mt 16, 18).
La confianza en la promesa del Señor nos alienta a caminar confiados y seguros bajo la guía del Vicario de Cristo en la tierra. Respondamos con todo nuestro amor y disponibilidad a la guía del Papa Francisco. Miremos al Pedro de hoy con afecto, y que nuestra adhesión no sólo sea afectiva sino que sea también efectiva. Las obras, las acciones, serán en definitiva las que ratificarán la entereza de nuestra Fe.
Es significativo que el Papa haya escogido el nombre de “Francisco”, un nombre que nunca antes había sido elegido y que evoca humildad, sencillez y testimonio evangélico. Asimismo es señal de su sencilla y profunda espiritualidad haber pedido la bendición del pueblo por medio de la oración antes que dar la suya; haberse dirigido con amor de pastor a su Diócesis de Roma; y haber rezado junto con el Pueblo de Dios las oraciones básicas de la vida cristiana como son el Padrenuestro, el Ave María y el Gloria.

Oremos por el Papa
Queridos hermanos y hermanas: la misión del Papa no es fácil. Él está totalmente entregado al servicio de la Iglesia. Asimismo su ministerio consiste en hacer presente el amor de Dios en el mundo para así reunir en torno al Crucificado a todos los hombres y mujeres de hoy. Por este motivo, debe abrirse cada vez más y más al misterio de la Cruz, abrazándola como única esperanza y único camino con el fin de ganar y reunir en el Crucificado a toda la humanidad.

En su primer mensaje el Papa nos ha pedido: “Recen a Dios por mí”. Por ello que nuestras oraciones se eleven con fervor y constancia por el Santo Padre. Que hoy y a lo largo de todos los días de su Pontificado recemos por su santidad, salud e intenciones con la siguiente oración:   

¡Oh Jesús, Pastor Supremo de la Iglesia!
Renuevo en tu presencia mi adhesión incondicional
a tu Vicario en la tierra, el Papa Francisco I.

En él, Tú has querido mostrarnos
el camino seguro y cierto
que debemos seguir en el mundo de hoy.

Creo firmemente que por medio de él,
Tú mismo nos gobiernas, enseñas y santificas,
y bajo su cayado formamos
la verdadera Iglesia: una, santa, católica y apostólica.

Concédeme la gracia de amar, vivir y propagar
como hijo fiel sus enseñanzas.
Cuida su vida, ilumina su inteligencia, fortalece su espíritu,
defiéndelo de las calumnias y de toda maldad,
así como de las asechanzas del maligno enemigo,
para que nos gobierne paternal y solícitamente
con firmeza de roca apostólica.

Aplaca los vientos erosivos de la desobediencia
 y concédenos que en torno a él,
tu Iglesia se conserve unida y firme
en la fe, la esperanza y la caridad,
para que sea sacramento universal del don de tu Reconciliación.  

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por él.
San José, custodio del Redentor, ruega por él.
San Miguel Arcángel, patrono y protector de la Iglesia Universal, ruega por él.
Santos Apóstoles Pedro y Pablo, rueguen por él.
Amén.

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